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Dr. Polioptro F. Martínez Austria

Profesor de tiempo completo del Departamento de Ingeniería UDLAP

polioptro.martinez@udlap.mx

 

El Reporte de Riesgos Globales 2016 del Foro Económico Mundial señala al cambio climático y a la crisis del agua, entre los tres mayores riesgos globales que enfrenta la humanidad. El número y, sobre todo, el impacto social y económico de los desastres naturales relacionados con el clima se incrementan de manera continua, entre ellos las inundaciones, sequías, tormentas tropicales y ondas de calor. De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial, entre 1970 y 2012 se reportaron en el mundo 8835 desastres producidos por eventos directamente relacionados con condiciones meteorológicas e hidrológicas extremas. Éstos produjeron 1.94 millones de muertes y pérdidas económicas estimadas en 2.4 trillones de dólares.

Como consecuencia de una mayor variabilidad climática y los efectos del calentamiento global, el peligro se ha acrecentado y extendido, al tiempo que la resiliencia de las sociedades, en muchos casos, no se incrementa para enfrentar estos peligros. Como consecuencia, el riesgo de desastres climáticos ha aumentado.

Como es del dominio público, México sufre año con año por los efectos de los fenómenos climáticos extremos. Las previsiones de la mayor parte de los modelos y escenarios de cambio climático muestran que los riesgos serán mayores.

La sequía, en particular, es el evento hidrometeorológico que mayores daños económicos y sociales ocasiona, al que se asocian fenómenos como migración climática y daños al medio ambiente, incluidos algunos permanentes como la desertificación. Su frecuencia e intensidad, presumiblemente por efectos del cambio climático, se ha ampliado desde 1970 a la fecha. Las más recientes sequías que han afectado a México, la primera entre 2003 y 2006, y la segunda entre 2010 y 2013 han sido particularmente intensas. En 2011 por ejemplo, el 90% del territorio nacional registró algún grado de sequía y más del 70% se encontraba en sequía severa.

Por otra parte, las precipitaciones extremas, con sus efectos nocivos como inundaciones y deslizamientos de tierra, ocasionan no sólo enormes pérdidas de infraestructura y al sector productivo, sino inclusive pérdidas de vidas humanas y, con frecuencia, revierten años de progreso. De esta manera, entre los mayores retos a la seguridad hídrica de México se encuentra la protección contra inundaciones. En 2010 sólo el costo de los daños ocasionado por fenómenos hidrometeorológicos extremos ascendió a 82,540 millones de pesos. En Nuevo León, los daños del huracán Alex representaron el 2.45% del PIB del estado, y en Veracruz las inundaciones ocasionadas por las tormentas Karl y Matthew ocasionaron daños equivalentes al 4.8% del PIB estatal; en ese año 739 municipios del país recibieron declaratoria de desastre natural por eventos hidrometeorológicos. Este 2016, aún con la temporada de lluvias en proceso, se han registrado ya inundaciones de importancia en los estados de Chiapas, México, Puebla y Veracruz, que desgraciadamente han producido decenas de muertes, además de importantes pérdidas económicas.

Las inundaciones, sequías y ondas de calor, en un clima cambiante, requieren una mayor comprensión para generar mejores pronósticos y políticas públicas para la gestión apropiada de esos fenómenos. Es urgente, en nuestro país, destinar mayores recursos al estudio de la vulnerabilidad y las medidas de adaptación al cambio climático. Muchas vidas y los bienes de nuestros compatriotas están en juego.