Dra. Elitania Leyva Rayón

Directora académica del Departamento de Economía UDLAP

elitania.leyva@udlap.mx

El progreso tecnológico –indudablemente– es uno de los determinantes más importantes del crecimiento económico, ya que su avance incrementa el nivel de vida de la población. Conviene mencionar que progreso tecnológico se refiere a una mayor variedad de productos disponibles, así como más y mejores técnicas para producirlos. También hace referencia a la forma en la que está organizada la economía, desde la organización interna de las empresas, la organización del sistema político e institucional, hasta el sistema de leyes y el grado en el que éstas se hacen respetar. No obstante, a pesar de que el avance de la tecnología ha aumentado la productividad, incrementando el producto marginal del trabajo, para algunos trabajadores ha representado una amenaza a su nivel de vida.

Hay muchos ejemplos a lo largo de la historia donde los trabajadores han organizado revueltas violentas en contra de la «nueva» tecnología, destrozando las máquinas y/o los aparatos por los cuales fueron sustituidos, inclusive se incendiaron las fábricas y las casas de los propietarios de la nueva tecnología. Los trabajadores exigían a sus gobiernos que mantuvieran sus trabajos y restringiera la proliferación de la nueva tecnología, pero, en lugar de eso, los gobiernos reprimieron los disturbios y cambiaron las leyes para castigar a los responsables de estas revueltas.

Actualmente, la oposición al progreso tecnológico ha quedado relativamente atrás, cuando surge una nueva tecnología que reduce el número de trabajadores necesarios en un sector de la producción, los trabajadores tienen que desplazarse a otro sector económico en el que se requieran, teniendo en cuenta que este nuevo requerirá de mayores cualificaciones, por lo que los trabajadores deberán adquirir nuevas habilidades y conocimientos más especializados para conseguir un empleo en el actual sector demandante de trabajadores. Por ejemplo, en Estados Unidos, a principios de 1960, algunas empresas dentro del sector agrícola y dentro del sector textil estaban innovando en sus procesos productivos y requerían de un menor número de trabajadores, pero, al mismo tiempo, comenzaron a aparecer empresas en el campo de la informática que requerían de trabajadores cualificados, es decir, con inversión en capital humano. Este hecho muestra que la respuesta de los trabajadores frente al avance del progreso tecnológico ha sido la adquisición de nuevos conocimientos con el objetivo de insertarse en el sector económico que le ofrezca un mejor nivel de vida.