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Nostalgia se ha vivido en la Universidad de las Américas Puebla al tener la historia viva del automovilismo, gracias al XXXIV Gran Salón del Automóvil Antiguo. El lugar indicado para admirar la marca más fina del mundo, el auto más bello del planeta, los primeros que hablaron, ejemplares poco conocidos y aquellos que traen remembranzas del pasado, como uno semejante al que Agustín Lara enamoró a María Félix.

Elite, clase y distinción de marcas baluartes llegaron a la UDLAP este sábado y domingo, en la edición 34 de la vitrina más grande de carros antiguos a nivel nacional. Y caminar entre los jardines centrales de la institución hizo remembrar el pasado de muchos asistentes, con esta grandiosa exhibición, que dejó ver desde la belleza del Jaguar, autos delicados como Renault, los que nunca se descomponen como Mercedes Benz y tan clásicos como una VW Combi.

Porque si uno caminaba por el jardín central podía apreciar el Roll Royce Corniche, la categoría suprema de la marca más fina del mundo, el Roll Royce Silver Shadow en su versión americana e inglesa. Dos ejemplares del Jaguar E Type de seis y doce cilindros, presentado en 1999 en el Salón de Ginebra en Suiza y declarado por la prensa como el auto más bello del mundo. El Volvo P1600, similar al que usaba Simon Templar en el programa de los años 1960 junto a Roger Moore. Un Chrysler New Yorker 1959, todo lujo y vanguardista de la época y uno de 1980, de los primeros que hablaron y tuvieron teléfono celular integrado.

“Acuérdate de Acapulco de aquellas noches María bonita, María del alma. Amores habrás tenido, muchos amores María bonita, María del alma; pero ninguno tan bueno ni tan honrado como el que hiciste que en mi brotara”, tal vez esta canción la compuso el poeta llamado El Flaco de Oro en un automóvil similar a los exhibidos por el Club Thunderbird del Estado de México.

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Siguiendo el recorrido se distinguía un Ferrari 308 y 328, como el que usaba Magnum en la serie de televisión. El BMW serie 8 con motor McLaren doce cilindros. Un Detomaso Pantera, el italiano de clase con motor Ford. Una colección Packard, los coches más finos de América. También Porsche y Audi estuvieron presentes con una colección selecta como un Porsche convertible 1936, de solamente 26 piezas fabricadas. Varios Renault 12 y 5 con seis cilindros turbo, Volkswagen Combi, Escarabajo y Brasilia; Mini Cooper y más.

Los más antiguos fueron los Ford de entre la década de 1910–1930 de manivela, rines de madera, radiador y accesorios de latón que todavía llegan caminando por su propio impulso. En fin, más de 300 bólidos estuvieron repartidos por la UDLAP para el deleite de los amantes al mundo de las cuatro ruedas que pudieron recordar el coche que tenía el abuelo, el tío, su primer carro y uno igual en el que aprendió a manejar.

Siendo un evento para conocedores y un selecto grupo de personas que apreciaron la forma y la tecnología de época. Porque “es cuestión de ver los autos antiguos para constatar que la preparación que hoy tiene alguno nuevo ya existía antes, lo único que se hace es perfeccionarlos”, comentó Luis Alcalá, vicepresidente de la Asociación Mexicana del Automóvil Antiguo Puebla.