Mtro. Francisco Calleja Bernal

Profesor de tiempo completo del Departamento de Finanzas y Contaduría UDLAP

francisco.calleja@udlap.mx

Se habla sobre las características de los alumnos actuales, tanto a favor como en contra de las mismas, aunque parecieran prevalecer las opiniones contrarias. A punto de cumplir 45 años impartiendo clase a nivel licenciatura, haré algunas observaciones sobre el tema.

Los alumnos –actualmente– prefieren las cuestiones prácticas, a grado tal que en las sesiones informativas de la Licenciatura en Estrategias Financieras y Contaduría Pública ha tenido más aceptación hacer una simulación de manejo de información contable y financiera en relación con la Bolsa de Valores, que escuchar una plática sobre el tema. Esto no es nuevo, tiene muchos años de venirse gestando, pero ha cobrado fuerza ahora que también percibimos que el alumno tiene como estilo de aprendizaje hacer primero las cosas y luego buscar el sustento teórico de las mismas, en contra de lo que sucedía hace años en que la mayoría prefería leer teoría y luego ponerla en práctica.

Los alumnos ahora tienen pocas limitaciones formales ya que los mismos temas contables han ido perdiendo dichas formalidades y los sistemas de cómputo han roto una serie de barreras que en el siglo pasado debíamos enfrentar. Los ejemplos son abundantes: ¿Para qué corregir un asiento contable si puedo borrarlo y hacerlo bien en una segunda oportunidad? Aunque también implica falta de atención ¿Por qué tenerla si puedo volver a registrar la operación? ¿Para qué preocuparme de anotar primero el cargo y luego el abono si la computadora los ordena y los considera correctamente no importando como sean anotados? Pero genera desorden en el trabajo, ¿Por qué ser ordenado si la computadora lo es por mí? ¿Para qué calcular si el sistema de cómputo me hace todas las operaciones aritméticas? Aunque implica falta de dominio en dichas operaciones, ¿Por qué aprenderlas si cuento siempre con una calculadora?

Intento de realizar varias actividades a la vez, sobre todo desde la aparición de los teléfonos inteligentes. No digo que todo mundo pueda hacerlo, pero si hay algunos estudiantes que desempeñan varias labores de manera simultánea. El riesgo está en que todos lo intentan y algunos fallan lamentablemente, también está el problema de la falta de atención casi permanente de algunas personas, derivado de lo anterior. Pero la cuestión no son las actividades múltiples sino la falta de autocrítica para saber si puedo hacerlas o no.

La mayoría de los alumnos actuales han desarrollado, antes de llegar a la universidad, una gran habilidad en relación a cómputo, sólo que dicha habilidad casi siempre es parcial. En los grupos hay tres subgrupos, lo que se ha modificado es que el primer sector es excepcionalmente bueno, el segundo ha mejorado y el tercero ha desmejorado.