Dr. Alejandro Arias del Razo

Profesor tiempo completo del Departamento de Ciencias Químico Biológicas

alejandro.arias@udlap.mx

 

Con la entrada en vigor de nuevas legislaciones locales sobre el uso de bolsas plásticas, se desató un debate sobre si estas medidas representan un impacto positivo o negativo para el ambiente. Quienes desaprueban la nueva legislación destacan el hecho de que la fabricación de bolsas reusables resulta en mayor costo de recursos naturales y/o emisiones contaminantes, en comparación con las bolsas plásticas desechables (polietileno de baja densidad). Ejemplo, fabricar una bolsa de tela de algodón tiene una huella ecológica entre 130 y 180 veces mayor a su equivalente de polietileno. Considerando que cosechar el algodón implica un gran uso de tierra, agua, pesticidas y fertilizantes, después vienen costos asociados a su transformación en hilo, tela, proceso de teñido y manufactura. Significa que, si cambias el uso de bolsas desechables por una de tela, necesitas usar esta bolsa al menos 181 veces para que obtengamos una ganancia ambiental, si se rompe o se pierde antes, pues perdemos. Inclusive se calcula que el uso de bolsas plásticas desechables resulta en un impacto menor frente al cambio climático global que alternativas como el algodón, polyester, PET y polipropileno, si las desechables son recicladas adecuadamente tras su uso.

¿Entonces deberíamos seguir usando bolsas plásticas? Bueno hay otros puntos a considerar. Primero, hay materiales como papel sin blanquear que sólo necesita reusarse dos veces para equilibrar la huella ecológica del polietileno, aunque también es cierto que se rompen con más facilidad que otros materiales. El segundo punto y quizá el más importante en nuestro país: los estudios que apuntan a los beneficios del polietileno (bolsas desechables) frente a otros materiales están considerando que una vez usadas, estas bolsas serán recicladas o incineradas. Esto puede ser factible en países como Dinamarca donde hay un manejo adecuado de la basura. Tristemente en nuestro país un muy bajo porcentaje de basura residencial y comercial es reciclada. La mayor parte de las bolsas de polietileno terminan en rellenos sanitarios en los mejores casos, y en ríos o barrancas en muchos más. Esto significa que, al no ser destruidas, estas bolsas únicamente se fragmentan y transforman en micro-plásticos. Los plásticos tienen un impacto negativo muy fuerte en los animales, al consumirse causan bloqueos en su sistema digestivo que les produce mal nutrición y muerte. Lo peor de todo es que nosotros al consumir proteína animal también estamos ingiriendo micro-plásticos. Ante esto, la prohibición de bolsas de polietileno desechables es la decisión correcta para nuestro país. Inclusive lleva a concientizarnos sobre nuestra producción de desechos y cómo los manejamos.