Dr. Mauricio Rodríguez Abreu

Director académico del Departamento de Actuaría, Física y Matemáticas

mauricio.rodriguez@udlap.mx

 

Desde el 2 y hasta el 27 de marzo se llevará a cabo uno de los ejercicios estadísticos más importantes en el país: el Censo de Población y Vivienda 2020. Para la recopilación de la información, el INEGI utilizará un cuestionario básico con 38 preguntas, y una versión ampliada que será utilizada en el 10% de las viviendas visitadas y que consta de 103 preguntas. Así, más de 150 mil entrevistadores del INEGI, colectarán información sobre la dinámica demográfica del país en términos de mortalidad, fecundidad, migración, participación económica, discapacidad, distribución territorial de la población, condición de habla de lengua indígena y, por primera vez, autoadscripción afrodescendiente.

La información sobre la dinámica demográfica que se obtendrá del Censo 2020 deberá ser utilizada para el diseño y evaluación de políticas públicas. Además, servirá para dar seguimiento a los compromisos internacionales suscritos por México, como lo son los objetivos de desarrollo sostenible y el Consenso de Montevideo. El Censo 2020 también brindará información necesaria para las estimaciones y proyecciones de población, lo cual nos permitirá conocer algunos de los procesos asociados a los cambios demográficos como lo son el envejecimiento poblacional y las desigualdades en el país.

Sin embargo, el Censo 2020 deberá hacer frente a diversos retos. El primero, que ya ha logrado superar, es el de lograr la asignación presupuestal necesaria para este ejercicio, estimado en más de 8,700 millones de pesos. Cabe señalar que, en 2019, el INEGI se vio obligado a suspender catorce encuestas nacionales ante el recorte sufrido a su presupuesto. El segundo reto consiste en recolectar la información en las más de 290 mil localidades en todo el territorio nacional en un contexto de creciente inseguridad y desconfianza de la población. El último reto, y probablemente uno de los más significativos, será el de seguirse posicionado como una fuente confiable y oficial de información ante el contexto nacional en el que los «otros datos» han sido utilizados para refutar información generada de manera seria.

Es obligación de toda la ciudadanía contribuir a que el Censo 2020 cuente con resultados de buena calidad. Así, las necesidades de la población que resultan de los cambios demográficos pueden ser identificadas, medidas y atendidas de manera oportuna.