Que los Juegos Olímpicos de Tokio se posterguen para el 2021 traerá consecuencias significativas para los atletas, entrenadores y federaciones, desde tener que iniciar un nuevo ciclo de entrenamientos, revisar el tema de las edades, lo mermado que puede quedar el deportista en su estado físico o rehacer un proceso olímpico en la elección de participantes; todo lo anterior lo explican los coaches de los Aztecas UDLAP de taekwondo, Myriam Velasco y Julio Álvarez.

Atendiendo a la situación de aislamiento en la que se encuentra todo el mundo, es ya sabido que el Comité Olímpico tomó la decisión de aplazar para julio del próximo año la justa deportiva más importante del planeta en pro de evitar malas noticias. Este fallo, además de prevenir, traerá consecuencias y que explican mejor los entrenadores de la Universidad de las Américas Puebla, en su calidad de expertos en temas olímpicos, pues han sido parte de varios ciclos dentro de su carrera profesional deportiva, estando cerca con los medallistas: Víctor Estrada, María Espinoza, Guillermo Pérez, Oscar e Iridia Salazar.

Un primer punto por considerar es un reinicio de toda la planificación de entrenamientos, debido a que al tener establecido un calendario anual de eventos de preparación, controles médicos, pruebas de rendimiento de cada etapa, entre otras cosas, la modificación de cualquier fecha influye en todos los puntos anteriores. Por lo tanto, prácticamente un año más de trabajo es iniciar todo un macrociclo de trabajo, es decir, es iniciar de cero.

Asimismo, habrá que considerarse que la mayoría de los atletas no cuentan en sus hogares con las instalaciones adecuadas para el alto rendimiento, a lo cual las tareas de mantenimiento de fuerza y resistencia estarán muy limitadas al universo de cada uno; ya sea por el espacio o implementos ideales de entrenamiento, así que la forma física se mermará significativamente. Sin embargo, para la entrenadora Myriam Velasco, el atleta debe de tener la madurez suficiente para realizar sus entrenamientos, “lo único que cambiaría serían las dudas que en el momento no les pueda resolver o apoyar el coach, por algún problema de conectividad o comunicación de cualquiera de las partes; pero en realidad un coach que conoce bien su trabajo tiene por lo menos tres programas en situaciones diferentes, para seguir guiándolo hacia la meta deseada”, expresó la otrora atleta que estuvo en dos ciclos olímpicos, Sidney 2000 y Atenas 2004.

 

 

Por otra parte, existe una preocupación por el tema de las edades, puesto que varios atletas se visualizaban retirados después de Tokio 2020, un tanto por la condición de que la parte física decae por los años, así también las metas y visión de su plan de vida. “Sumado a que entre más años tienes, más específico debe ser tu trabajo y la condición de contingencia sanitaria no se presta para ese objetivo”, explicó Julio Álvarez, quien ha trabajado en procesos diferentes: como entrenador en Sidney 2000 y Londres 2012; comentarista en Beijing 2008 y Rio 2016; siendo ambos en Atenas 2004.

Tal vez lo más preocupante para los atletas sea el tiempo, pues en unos meses pueden pasar varias cosas que pongan en riesgo su lugar dentro de Juegos Olímpicos, desde una lesión, baja de rendimiento o prospectos que luzcan mejor para las federaciones en vísperas del evento. “No hay duda que hay atletas nuevos que piden una oportunidad para demostrar su capacidad, pero que injusto seria que uno que trabajó tres años y medio para ganar su plaza se vea desplazado por una situación como la que vivimos. Pero si nos vamos a la parte fría del alto rendimiento, debe asistir el que este en mejores condiciones en el 2021”, comentó el coach de los Guerreros Verdes de la UDLAP.