Para poder evitar los daños que la Ingeniería social puede traer a los usuarios de Internet y dispositivos móviles, te hablamos más sobre el tema y te damos algunos consejos para no ser víctima de esta práctica de la ciberdelincuencia.

La ingeniería social se refiere a los “trucos y estrategias para engañar a un usuario para que éste infecte su dispositivo, facilite información privada o simplemente acabe haciendo algo que no desea”. Estas tácticas son muy sutiles en ocasiones, por lo que son muy creíbles.

Por ello te recomendamos:

Sospecha de cualquier reclamo que se haga a tus cuentas de servicios en línea o banco: Nunca des información privada por teléfono o correo electrónico sin confirmar que sea tu compañía de servicios la que te contacta, y que en verdad, ha habido algún problema con tus cuentas, pagos, compras, multas o cualquier otra situación de alarma.

Deja el morbo de lado: Estas personas se aprovechan de nuestra curiosidad. Ten cuidado con qué descargas y a qué páginas accedes para satisfacer la curiosidad de conocer o manejar cierta información, especialmente si no es del dominio público o si proviene de páginas de chismes, productos milagro, videntes, lanzamientos exclusivos, disputas políticas, entre otros.

Recuerda que cualquier medio es útil para los ciberdelincuentes: La ingeniería social puede llevarse a cabo a través de muchos medios, entre los que se encuentran el correo electrónico, las aplicaciones de mensajería instantánea, así como las redes sociales, páginas web y otros.

Ten cuidado al donar en favor de causas como desastres naturales o accidentes. Estos criminales suelen aprovecharse de la sensibilidad y vulnerabilidad que estos hechos provocan en las personas para difundir páginas fraudulentas de donaciones.

Siempre duda de promociones y regalos. Los sorteos, entradas gratis, descuentos que todo el mundo querrá obtener y cualquier promoción, son solo un pretexto para obtener tus datos personales.

Duda de cualquier mensaje inesperado o enlaces que no has solicitado: Los ciberdelincuentes buscan convencerte de abrir enlaces y descargar información peligrosa; no se los facilites y desconfía de cualquier mensaje de esta naturaleza, especialmente si el remitente no es conocido.

Lo más importante con cualquier situación: Nunca proporciones tus contraseñas a nadie, mucho menos por correo electrónico o redes sociales; igualmente, nunca difundas datos personales ni bancarios por Internet, mensajería o teléfono, aunque el remitente parezca ser el administrador o equipo de soporte del servicio que dice ser.

Denuncia si recibes un correo con estas características en tu cuenta institucional, repórtalo a Service Desk para tomar las acciones correspondientes.