Grandeza y miseria del Centro Histórico de la ciudad de Puebla

 

Dr. Nicolas Esteban López Tamayo

Profesor de tiempo completo del Departamento de Arquitectura

nicolas.lopez@udlap.mx

 

Han transcurrido treinta años en que la zona de monumentos de la ciudad de Puebla fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (1987), tiempo durante el cual se han modificado las condiciones de desarrollo del propio municipio, ya que el acelerado proceso de configuración de la metrópoli le ha otorgado a la ciudad una clara preeminencia dentro del contexto regional. Acorde con esta circunstancia, en los últimos veinte años se ha observado una explosiva expansión física del área urbana, así como un incremento en inversiones inmobiliarias, equipamientos y servicios en áreas pertenecientes al municipio de Puebla y áreas contiguas (otros municipios). A pesar de su importancia histórica y cultural, el patrimonio edificado de la ciudad se ha transformado y se destruye por las presiones de nuevos usos del suelo, aumento de rentas del mismo o por decisiones de los gobernantes.

Esta situación se manifiesta en la degradación de las edificaciones coloniales, eclécticas, neoclásicas y de la primera mitad del siglo veinte de la modernidad arquitectónica, incorporando arquitectura contemporánea de dudosa calidad y obras espectaculares,  en aras de la refuncionalización y posmodernización, descuidando su integración funcional, ambiental y morfológica; destrucción y degradación de grandes zonas y sitios históricos; prácticas escenográficas y «fachadismo» por efecto de las presiones del sector privado  ejercidas hacia el aparato gubernamental federal, estatal y municipal.

No se tiene un plan de manejo que incorpore a los organismos del sector social a los trabajos y acciones de conservación del patrimonio edificado y sociocultural de la ciudad histórica. Los consejos de participación ciudadana han sido cooptados por la estructura gubernamental y el autoritarismo de los gobernantes en turno. Se han emprendido obras «faraónicas» sin sentido o utilidad, para la conservación del patrimonio, como las obras del sexenio pasado relacionadas con las ciclo-vías, parques lineales y teleférico, que han sido grandes inversiones y despilfarro de recursos creando nuevas expectativas de las rentas del suelo y los cambios inmobiliarios muy adecuados para la especulación y cambios de uso y destinos de la zona de monumentos, lo que ha conducido a un proceso de gentrificación de la parte central de la metrópoli poblana. Por otra parte, se carece de una política preventiva ante los riesgos y vulnerabilidad de la ciudad, como los eventos sísmicos de septiembre del año pasado, lo dejó de manifiesto la falta de mantenimiento del valioso patrimonio cultural de la ciudad que, poco a poco, se acerca a los quinientos años de su existencia.

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