Nanomateriales, el jugador invisible del balompié internacional: Académico UDLAP

- El Dr. Miguel Ángel Méndez Rojas analizó las aplicaciones que ya operan en el terreno de juego y las innovaciones que se perfilan hacia el futuro del deporte.
El desarrollo de las justas deportivas contemporáneas cuenta con la participación de un elemento imperceptible en la cancha: la nanotecnología. En el balompié internacional actual, la aplicación de la ciencia de materiales e ingeniería molecular interviene desde el cuidado físico de los atletas hasta las condiciones ambientales de las megaestructuras. Al respecto, el Dr. Miguel Ángel Méndez Rojas, académico-investigador de la UDLAP), analizó este fenómeno y explicó cómo este “jugador invisible” opera de forma continua en el rendimiento general de los torneos modernos.
En el ámbito de la salud de los deportistas, el académico detalló que mediante el uso de hidrogeles se presentan alternativas para el tratamiento inmediato de lesiones por impacto en el mismo terreno de juego. De acuerdo con el especialista del Departamento de Ciencias Químico-Biológicas de la UDLAP, los sistemas actuales no solo mitigan el dolor al liberar agentes antiinflamatorios de forma controlada, “sino que además permiten una recuperación in situ, con la cual el jugador puede reincorporarse”. Este procedimiento se efectúa mediante vendajes de materiales elastoméricos que inmovilizan el músculo.
La protección de los futbolistas incluye aditamentos específicos que ya se observan en las competencias; es el caso de los elementos de protección craneal como el utilizado por el jugador mexicano Raúl Jiménez, los cuales contienen nanomateriales fabricados para absorber impactos directamente en la zona de juego y proteger su vida ante lesiones previas. Por otro lado, la maduración tecnológica actual permite el diseño de nanosensores en la piel para monitorear lactato, deshidratación y cortisol en tiempo real a través del sudor; esta misma tecnología de sensores se traslada al balón de juego, el cual incorpora microsensores que envían datos precisos al VAR para determinar “en blanco y negro” si la esfericidad cruzó los límites de la cancha.
La infraestructura y la gestión ecológica de las canchas también integran estas aplicaciones. El mantenimiento de los terrenos de juego incorpora nanofertilizantes e hidrogeles que retienen la humedad para disminuir el consumo de agua en los estadios, mientras que el pasto sintético emplea capas de polímeros elastoméricos que igualan la deformabilidad de la tierra natural para reducir lesiones musculares durante las prácticas.
En algunos de los recintos diseñados para albergar hasta 90,000 espectadores, la purificación del aire se realiza mediante filtros de carbón activado modificados con nanomateriales que retienen y destruyen gérmenes en espacios cerrados. Adicionalmente, las estructuras exteriores aplican la ciencia de materiales para la sustentabilidad. Por lo anterior, el Dr. Méndez Rojas explicó que la remodelación del Estadio Azteca y otros recintos incorporan etileno-tetrafluoroetileno (ETFE), un material plástico con propiedades fotoactivas capaz de atrapar y degradar contaminantes del aire a través de la luz, facilitando procesos autolimpiables.
La evolución de estas tecnologías plantea cuestionamientos éticos sobre el límite entre la optimización del rendimiento y la equidad competitiva ante países con menor acceso tecnológico. Sin embargo, el futuro de esta disciplina se perfila hacia terrenos que actualmente se consideran de ciencia ficción. Por ello, el Dr. Méndez Rojas señaló que la investigación científica se dirige hacia el desarrollo de prendas tecnológicas que operen como una segunda piel en todo el cuerpo, piezas que no solo monitorearán las constantes de salud, sino que contarán con la capacidad de lanzar descargas eléctricas pequeñas y localizadas en puntos específicos para estimular los músculos en la misma cancha, incrementando la fuerza o previniendo calambres de forma inmediata.

Para el profesor catedrático de la UDLAP, el balance entre la fundamentación teórica, la experimentación en laboratorios modernos y el contexto real permite a los estudiantes proponer soluciones a los retos del planeta. Es con planes de estudio como la Licenciatura en Nanotecnología e Ingeniería Molecular que se imparte en la UDLAP que se forman a los estudiantes “con las herramientas y las capacidades apropiadas para enfrentar los retos que este mundo complejo e interdisciplinario les va a exigir”, concluyó el especialista de la Universidad de las Américas Puebla. Si deseas conocer un poco más de esta licenciatura, te invitamos a visitar: https://www.udlap.mx/ofertaacademica/Nanotecnologia.



