Prof. Guadalupe Ordaz Caballero

Departamento de Letras, Humanidades e Historia del Arte en la UDLAP

A escasos meses de cerrarse el Año del Greco, como fue declarado en el mundo del arte este 2014,  no podíamos dejar de referirnos al extraordinario homenaje que dedicado al cuarto centenario de la muerte del cretense se realiza en España, oportunidad única para profundizar en el estudio, análisis e importancia de su obra.

Llegadas desde casi todos los continentes las obras del Greco, algunas de ellas nunca antes expuestas en Europa, se presentan en diferentes Instituciones de Toledo, Madrid y Valladolid. Diversas exposiciones permiten recorrer la pintura del cretense desde aspectos más específicos, que acercan al visitante tanto a las características técnicas como al mundo en el que se desarrolló el artista.

Reseñemos algunos ejemplos de lo anterior:

El Greco: arte y oficio, en el Museo de Santa Cruz, Toledo. Como indica la idea central de la curaduría, está dedicada a recorrer la obra a partir de conocer cómo el Greco convertía sus ideas en arte a través de sus bocetos, leyendo en su técnica, acercándonos al trabajo de su taller convertido a la vez que en escuela, en espacio que diera salida a los numerosos encargos que el mercado le imponía por su cada vez mayor clientela.

Otra exposición de gran interés es la que se desarrolla en el Museo del Prado, Madrid, con el título El Greco y la pintura Moderna; en este caso la selección realizada por su Comisario Javier Barón, muestra la influencia del Griego en artistas como Manet, Cezanne, Picasso, Modigliani, Kokoschka, Charles Dermuth y Saura entre otros.

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Izquierda: El caballero de la mano en el pecho. El Greco. Óleo sobre lienzo, 82 x 66 cm, h. 1580. Madrid, Museo Nacional del Prado
 
Derecha: Paul Alexandre ante una vidriera. Amedeo Modigliani, Óleo sobre lienzo, 81 x 45,6 cm, 1913. Ruan, Musée des Beaux
Arts. Don Blaise et Philippe Alexandre,1988

A partir de su redescubrimiento en el siglo XIX, El Greco se convirtió en un referente para artistas de la vanguardia en Europa y América.

A cuatrocientos años de su muerte, y a 112 de su primera exposición en el Museo del Prado en el ya lejano 1902, la ciudad de Toledo le rinde un homenaje necesario e irrepetible: ella, su ciudad, la que nunca le había organizado una exposición quizás por sentirlo tan cerca, tan en casa, no solo ha abierto al público todos los espacios donde guarda con celo los originales del griego, sino que además recibe de 29 ciudades del mundo las casi 100 obras para la primera gran muestra que realiza a su Doménikos Theotokópoulos  el Griego, el Greco…deuda al fin saldada con quien tanto contribuyó a golpe de sus pinturas de santos, que de ciudad imperial, se convirtiera Toledo, en ciudad de Dios.