Dra. Adriana Pacheco Roldán

Profesora del Departamento de Literatura UDLAP.

Hace unas semanas estuvo en la UDLAP el doctor Don Ihde, uno de los principales precursores del movimiento postfenomenológico y de la filosofía de la tecnología. Las pláticas que dirigió al Grupo de Investigación del Doctorado en Creación y Teorías de la Cultura, así como a alumnos y docentes de otras áreas y especialidades, proponen un horizonte crítico fundamental tanto para la investigación, como para la comprensión de las nuevas teorías filosóficas.

En el marco de su visita, Ihde presentó la versión traducida al español de su libro Postfenomenología y Tecnociencia. Conferencias en la Universidad de Pekín (2015), en donde explica los orígenes de este movimiento, en la intersección entre la pragmática y la fenomenología, ciencias que asignan un papel fundamental a la experiencia (19). El “giro empírico” que de acuerdo al texto se da hacia la segunda mitad del siglo XX (17), da la pauta para el surgimiento de una “filosofía de la tecnología contemporánea” (35), permitiendo al científico observar la relación entre las personas y las herramientas en sus particularidades (38) y sus interacciones “en la vida social, personal y cultural” (40). Este giro combate de alguna manera la idea que algunos tienen sobre la filosofía como una disciplina teórica del conocimiento, demasiado abstracta para su aplicación práctica en cuanto a la revisión del mundo.

En mi particular campo de investigación, género y literatura—desde distintos tipos de producciones textuales, artísticas y gráficas—, encuentro de gran utilidad la idea que Ihde retoma de Heidegger sobre la función de “la herramienta- como-objeto que sirve para revelar o ‘iluminar’ algo distinto” (53). Es decir, que las tecnologías median nuestro modo de experimentar el mundo y nos llevan a un nuevo nivel de desarrollo y comprensión de los significados de todo lo que nos rodea; “son relativas a contextos-en-uso” (53).

Esta manera de observar a las herramientas como “servir para algo” (53), así como al cambio que sufre su naturaleza si se considera la intención autoral detrás de su uso, me hizo pensar en la instalación artística #Ropa sucia. En este trabajo, tres poetas mexicanas, Maricela Guerrero, Paula Abramo y Xitlalitl Rodríguez, hacen una representación creativa de los resultados de un estudio que realizan sobre los grados de invisibilidad que tienen las mujeres en relación con los hombres en el campo de la literatura. Las escritoras utilizan jabón Zote en barra, producto de limpieza ampliamente conocido en México para lavar ropa, para mostrar los datos estadísticos que arroja su investigación en instituciones como la Fundación para las Letras Mexicanas, Premio Nacional de Poesía Aguascalientes, Premios Nacionales de Ciencias y Artes de Literatura, Premio Xavier Villaurrutia, Premio de Poesía joven Elías Nandino, Premio de Poesía Carlos Pellicer, y el Colegio Nacional.

vac literatura

En la instalación, las barras de jabón de color rosa representan a las mujeres, y las de color azul a los hombres, graficando de manera clara la proporción entre unos y otros en concursos, becas o en instituciones literarias. El uso que las poetas

dan a este producto altera su cualidad ontológica como “utensilio para lavar” y lo convierte en un eje de representación gráfica, y por tanto en un “utensilio para escribir”, lo que nos remite a la idea de Husserl de la pluma “como una tecnología que alterna nuestro sentido del significado” (67). De igual forma, el característico olor de este jabón propicia una conexión sensorial que sirve como referente al espectador.

Tomando la propuesta de Ihde, de que el artefacto que altera nuestra experiencia humana está de alguna manera conectado con nuestro cuerpo, podría considerarse que el jabón de barra para lavar ropa se ha constituido a lo largo del tiempo como una extensión de ciertos cuerpos femeninos. Es decir, desde una lectura feminista, es un objeto de significación de su domesticidad y del trabajo que, desde una división de la sociedad por género, se le ha asignado. La intención de las escritoras al utilizar como objeto para graficar jabón Zote, devela su interés en hacer una crítica aún más severa del estigma de la domesticidad como atributo inmanente de la mujer, y de la imposibilidad de ser reconocida como profesional dentro del mundo de la literatura y la industria editorial.

El jabón podrá no ser una herramienta desde un sentido mecánico puro pero, como Ihde lo dice en otro de sus libros, Postphenomenology. Essays in the Postmodern Context (1993), la tecnología debe entenderse como artefactos relacionados con una cultura material en un contexto de prácticas y acciones humanas (32). En este sentido, mi análisis de la instalación #Ropa sucia, queda enriquecido con estas ideas, para entender a la tecnología, las herramientas, o los artefactos, como instrumentos culturales que transfieren y revelan las múltiples fuerzas de poder que actúan sobre la sociedad.