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Dr. Alejandro Arias Del Razo

Profesor de tiempo completo Departamento de Ciencias Químico-Biológicas

alejandro.arias@udlap.mx

La humanidad obtiene alrededor del 20% de su proteína animal de peces y mariscos, y en zonas costeras este porcentaje se eleva a más del 50%. Conforme la población humana aumenta a nivel mundial se ha incrementado la presión en las pesquerías, actualmente sabemos que más de la mitad de las poblaciones de peces están sobrexplotadas. Ante este escenario, los pescadores miran a su alrededor buscando las posibles causas del declive en las capturas y, en muchos casos, los depredadores como los lobos marinos y las focas suelen ser señalados como los principales responsables al competir con los pescadores por estos recursos alimenticios.

En diversas partes del mundo, los conflictos entre lobos marinos, focas y pescadores son un serio problema de conservación, pues los mamíferos marinos han aprendido que las redes y anzuelos son una fuente de comida rápida y fácil de obtener, sin embargo, estos «robos» acentúan aún más los conflictos con los pescadores.

En estas situaciones generalmente pasamos por alto el papel que juegan estos depredadores en los ecosistemas marinos. Los pinnípedos (lobos marinos y focas) no deben ser vistos únicamente como competidores de la pesca, y esperar que su eliminación solucionará los problemas de las pesquerías. La realidad es que los depredadores tienen varias funciones importantes en los ecosistemas, lo que permite que éstos continúen funcionado como una máquina bien aceitada. Una de sus funciones es regular los tamaños poblacionales de sus presas, previniendo que crezcan sin control y agoten súbitamente los recursos, lo que conllevaría a mortalidades masivas y el decremento de la diversidad de especies marinas. Sin lobos marinos, los depredadores intermedios crecen y aumentan su consumo de presas, reduciendo primero las poblaciones de éstas y después las de sus consumidores que se quedan sin alimento, creando un efecto en cascada. Para que los depredadores puedan cumplir este papel, no sólo es necesario que se encuentren en el área, sino que también tengan poblaciones numerosas, de lo contrario su influencia en el ecosistema es mínima.

Pensar que las redes de pesca pueden sustituir el papel ecológico de los pinnípedos como depredadores marinos es un grave error: no todas las presas de lobos marinos son especies comerciales. En México, el traslapo entre su dieta y las pesquerías comerciales es de apenas el 5%. Aún en las especies explotadas por pescadores y pinnípedos, existen diferencias en las tallas consumidas (edad del pez). Aunque muchos pescadores perciben una fuerte competencia, esto se debe a que la mayoría de las especies consumidas por lobos marinos en las artes de pesca no forman parte habitual de su dieta, sino que se trata de un consumo oportunista. Continuar estudiando los procesos biológicos de los ecosistemas marinos nos ayudará a conocer y manejar mejor nuestros recursos pesqueros.