Dr. Edgar Guevara

Departamento de Computación, Electrónica y Mecatrónica

menteImagine que va conduciendo por una transitada carretera y solo dispone de unos cuantos segundos para tomar el carril correcto. Su teléfono, sintiendo que no es el momento adecuado para importunarlo desvía una llamada entrante directamente al correo de voz. Más tarde, cuando esté en una situación más tranquila el teléfono reproduce el mensaje, ofreciendo la opción de regresar la llamada.

Aun cuando usted posea el último modelo de teléfono inteligente, es justo decir que su teléfono aún está muy lejos de funcionar así. A pesar de las impresionantes características de los móviles actuales, incluyendo comandos de voz, la mayoría de la gente interactúa con sus dispositivos presionando botones o tocando la pantalla.

Aunque es difícil reemplazar estos controles, hay nuevas tecnologías en busca de un nicho donde instalarse. Por ejemplo una técnica que permite monitorear nuestros niveles de estrés es el caso de la espectroscopía funcional infrarroja (fNIRS por sus siglas en inglés). Esta tecnología de reciente desarrollo permite monitorear los niveles de oxígeno en el cerebro y así medir la actividad cerebral. Cuantifica la carga de trabajo de la memoria a corto plazo, una medida de que tan “ocupado” está uno [1], [2]. Actualmente se emplea esta tecnología en investigación clínica, pero algún día podría usarse para filtrar llamadas.

De manera similar a los scans cerebrales que realizan a los precognitivos del film de Spielberg “Minority Report” en la Ilustración 1, la fNIRS funciona a través de múltiples sensores ópticos colocados sobre la cabeza, pero algún día se podrá construir en cachuchas o en bandas elásticas, permitiendo al usuario aceptar las llamadas solamente en el momento oportuno.

Quizás la aplicación más inmediata de la fNIRS sería para ayudar a las empresas a asignar cargas de trabajo de manera eficiente. Una máquina podría indicar que tan ocupado está uno y si puede aceptar más carga de trabajo o asignar una parte del trabajo a alguien más si uno está sobrecargado.

Así que ¿se pueden leer los pensamientos? No exactamente, lo que se mide es la oxigenación de la sangre en la superficie del cerebro, la cual está relacionada con el grado de “ajetreo mental”. Aunque seguramente en un futuro podremos interactuar con nuestras computadoras y gadgets a través de la fNIRS, todavía no tire su ratón y teclado a la basura.

REFERENCIAS

[1]        D. Afergan, E. M. Peck, E. T. Solovey, A. Jenkins, S. W. Hincks, E. T. Brown, R. Chang, and R. J. Jacob, “Dynamic difficulty using brain metrics of workload,” in Proceedings of the 32nd annual ACM conference on Human factors in computing systems, 2014, pp. 3797–3806.

[2]        E. M. Peck, D. Afergan, B. F. Yuksel, F. Lalooses, and R. J. Jacob, “Using fNIRS to Measure Mental Workload in the Real World,” in Advances in Physiological Computing, Springer London, 2014, pp. 117–139.

[3]        S. Spielberg, Minority Report. 2002.