Mtro. Rafael Galindo

Departamento de Finanzas y Contaduría de la UDLAP

finazas Para aquellos quienes han seguido el comportamiento de los mercados financieros durante las últimas semanas han podido constatar los enormes altibajos en los índices y en el precio de las acciones a nivel nacional e internacional. Un día amanecemos con alzas importantes y al día siguiente vemos como éstas se ven borradas por caídas que muchas veces superan las alzas de la jornada anterior. Y así sucesivamente. Pareciera ser, que por cada dos pasos que damos al frente retrocedemos tres.

La pregunta que nos hacemos todos aquellos quienes estamos inmersos en este mar de turbulencia y que observamos como nuestra inversión va perdiendo valor es, ¿y qué debo hacer? ¿Retirarme y tomar pérdidas (antes de que estas sean mayores) o resistir estoicamente este embate esperando tiempos mejores?

Para empezar, es importante tomar en cuenta que así se comportan los activos y valores financieros, con estas subidas y con estas bajadas. Habiendo dicho esto, necesitamos ahora analizar las causas por las cuales se está presentando este comportamiento y dar una explicación que nos permita tomar la mejor decisión.

Actualmente, se están presentando a nivel global eventos y situaciones que están influyendo directamente en el ánimo de los inversionistas y que están afectando el desempeño de los mercados financieros. No olvidemos que el dinero no tiene voluntad propia, sino que éste se desplaza y busca refugio en donde el ser humano (llámese inversionista) considere que su capital le rendirá el rendimiento requerido de acuerdo al riesgo que desea asumir. No olvidemos, que a pesar de ser seres racionales, el ser humano no es consistentemente racional, y que muchas decisiones se toman de manera irracional. Es por ello, que hablamos de la irracionalidad de los mercados financieros.

¿Pero qué está sucediendo en el mundo hoy en día que está marcando esta tremenda volatilidad?

La enfermedad del ébola ha causado lamentables muertes de miles de personas en países del continente africano. Y existe una alta probabilidad que dicha enfermedad se propague de manera importante y peligrosa a otros países de los cinco continentes, si esta no se logra controlar. Sobra decir, que esta situación causa un enorme nerviosismo y especulación a nivel global, y los mercados financieros no se encuentran ajenos a esto.

El muy bajo crecimiento económico y el riesgo de deflación en Europa es otra causa importante de estos movimientos bruscos. El mundo se encuentra a la expectativa de las medidas tajantes que deberá tomar el Banco Central Europeo para impulsar este crecimiento y evitar una deflación producto de un bajo consumo y expectativas negativas en la región.

En los Estados Unidos de América siguen sin repuntar indicadores económicos clave, como son un sólido crecimiento económico y una importante generación de empleo. El anuncio por parte de la Reserva Federal de suspender su compra de activos (QE3) a inicios del 2015 se ve cada vez más lejana si estos indicadores no mejoran en los siguientes meses.

Al parecer China ya encontró un piso y una estabilidad en su crecimiento económico. El 7% parece ser la tasa a la cual este gigante asiático crecerá durante los años siguientes, un crecimiento ligado al consumo y a la demanda de sus principales compradores y socios comerciales.

En México estamos atravesando por una importante crisis social y humanitaria. Las muertes y desapariciones masivas de civiles ha puesto en duda la viabilidad de empresas extranjeras de seguir invirtiendo en nuestro país. Y bien sabemos que nuestro país requiere de dicho capital extranjero para poder solventar las inversiones que el país requiere.

Dicho todo lo anterior, y ante esta situación mundial casi apocalíptica, la pregunta es, ¿y qué debo hacer con mi inversión? En términos muy sencillos, y si no requerimos de este capital para cubrir una necesidad inmediata y nuestra estrategia es de largo plazo, la respuesta sería nada.

Si me encuentro en un área de arenas movedizas, lo peor que puedo hacer es seguirme moviendo. Lo más seguro es que me siga hundiendo. Esta analogía la podemos aplicar de la misma manera cuando hablamos sobre inversiones en activos financieros. Seamos pacientes; no pensemos que siempre tendremos rachas positivas, sino que seamos pacientes (hasta un cierto límite) con las rachas negativas. El tiempo compensará dicha paciencia.