Han sido tiempos difíciles para todos, lo que ha afectado la salud mental de muchos, derivado de experimentar estrés ante una situación que está fuera de nuestro control.

Después de un período difícil, incluso cuando las cosas se calman, puede ser complicado seguir adelante y recuperar la sensación de normalidad. Entonces, ¿cómo se puede reducir el estrés y recuperar el equilibrio, después de pasar por un mal momento?

Limita tu exposición. Cuando ocurren eventos estresantes, ya sea desastres naturales, una pandemia etc., debes mantenerte al tanto de las noticias, pero al mismo tiempo, evitar volver a estresarte sumergiéndote en una cobertura las 24 horas. Limita el tiempo que pasas frente a las pantallas o leyendo sobre los eventos del día. El objetivo es mantenerse informado sin aumentar tu nivel de ansiedad.

Toma acción. El sentimiento de impotencia puede causar ansiedad. Para recuperar algo de control, involucrarte en un pasatiempo o un proyecto de superación personal también puede ayudarte a avanzar.

No te alejes emocionalmente de la gente. Las conexiones sociales son cruciales en situaciones difíciles. Si no puedes ver a tus seres queridos en persona, conéctate con aplicaciones y tecnología, como videoconferencias o incluso, una simple llamada telefónica.

Sé positivo. Si bien el consejo de mirar el lado positivo de las cosas puede parecer trivial e inútil, sigue vigente. La evidencia muestra que el pensamiento positivo y la capacidad de reformular una situación en términos menos negativos, puede ayudar a las personas a ser más resilientes frente a los problemas.

Sé paciente. Superar un evento difícil lleva tiempo. Date permiso para llorar. El dolor no solo ocurre en muchas situaciones. Esto puede incluir la pérdida de una oportunidad o la pérdida de algo que estabas deseando hacer. Date espacio para llorar, pero eventualmente intenta prepararte para superarlo. Utiliza recompensas de comportamiento y estrategias como la respiración profunda, la atención plena, la aromaterapia y la actividad física para reducir tu ansiedad, y comenzar a esforzarte para seguir adelante.

Consigue ayuda. Asegúrate de que la tristeza y el estrés no se conviertan en enfermedades como la depresión. Si comienzas a experimentar alteraciones significativas en el apetito, el sueño, la energía o la motivación, o si comienzas a entristecerte o llorar sin saber por qué; y estos síntomas duran más de una semana o dos, pueden ser signos de advertencia de que estás experimentando depresión y necesitas buscar ayuda médica.

Y recuerda, nunca te sientas mal por no estar bien. Como personas, somos diferentes, y experimentamos las situaciones con esas mismas diferencias. Cuida tu salud mental y trata de ayudar a aquellos a tu alrededor que pueden estar pasando por un mal rato. Estar triste, ansioso o preocupado es normal; sin embargo, no dejes que estas emociones se salgan de control.